Acerca del patrón alar del Jaspe

Miguel Ángel Jiménez García 
Se hizo la luz y con la creación de la galaxia y los planetas que la habitan apareció la tierra, en donde comenzó a fluir una vida bulliciosa hace ya miles de millones de años. Desde las simples bacterias unicelulares hasta los complejos colibríes que nos hipnotizan con su maravilloso baile en suspensión en el aire, todas las especies que surgieron, y aun hoy en día siguen apareciendo por obra y gracia de la naturaleza, llevan innatas una serie de características adheridas a ellas. Una de estas caracterizaciones típicas seria, por ejemplo, el patrón alar de los carduelis. Otros casos podrían ser el pez payaso (Amphiprion ocellaris) con su traje rayado naranja y blanco, la pajarita de las nieves (Motacilla alba) que porta el pecho negro azabache, nuestro protegido lince ibérico (Linx pardinus) con su manto moteado uniforme por toda su piel con la punta de la cola negra, eso no quita que haya algún ejemplar con la punta de la cola blanca o alguna mancha que rompa esta uniformidad que tiene como normalidad en su pelaje, o el husky siberiano que presenta ojos de color claro generalmente, lo que no significa que no puedan aparecer individuos con ojos marrones o incluso cada uno con una variedad cromática distinta, y así un sinfín de ejemplos. Estas “irregularidades”, por llamarlas de alguna manera, son algo inevitable y constituyen un paso básico en el camino de la evolución y de la selección natural.
Es conocido por la mayoría de los aficionados a la ornitología deportiva que la nueva mutación Jaspe nace del cruce de hembra de canario (Serinus canaria) por macho de cabecita negra (Carduelis magellanica), y sus descendientes, FI machos, se cruzan con canarias y este paso se repite sucesivamente con las siguientes generaciones hasta conseguir ejemplares totalmente fértiles con los populares canarios. El objetivo era pasar la mutación diluido del lúgano europeo (Carduelis espinus) al canario, usando como puente el Carduelis magellanica. Lo que nadie se esperaba era que el patrón alar, que apareció en los primeros F1, procedente de los espinus, se mantuviese en las siguientes generaciones, lo que aumenta aún más si cabe la espectacularidad de este nuevo serinus.
Con respecto a la controversia que ha aparecido en cuanto a si el patrón alar ha de manifestarse o no, decir que en el estándar oficial del Jaspe se hace referencia a dicho patrón como una característica que hay que valorar y puntuar. A partir de ahí, es absurdo plantearse si el Jaspe debe o no expresar el patrón de vuelo, apoyándonos en que ha surgido algún ejemplar que manifiesta poco o nada el polémico patrón. Porque de igual manera nos podríamos cuestionar si el canario Ágata rojo mosaico topacio debe poseer la espalda con la interestría manchada de rojo, o los Amarillo mosaico en línea hembra los hombros excesivamente pigmentados de amarillo, ya que como hay ejemplares que nacen con estas cualidades, será porque hay que cambiar el estándar y buscar ejemplares con este fenotipo. Como ya digo es absurdo pensar en esa posibilidad. Así que el patrón alar hay que cuidarlo y seleccionarlo; no solo eso, sino que hay que seleccionarlo bien, por lo que a continuación vamos a detallar como ha de ser un buen patrón de vuelo ajustado a los estándares, junto con algunas apreciaciones a tener en cuenta.

EL PATRÓN DE VUELO

Lo primero que debemos conocer es que el patrón de vuelo no está compuesto solo por el diseño que presentan las alas, puesto que el de la cola también forma parte de él. Se denomina patrón de vuelo porque es durante el vuelo, con las alas abiertas y la cola desplegada, cuando mejor se puede apreciar.
El patrón alar posee el raquis blanco con el vexilo externo amarillo en las nueve rémiges primarias y la dilución central eumelánica de la pluma, excepto la punta que aparece con el borde eumelánico en forma de cuchillo. La intensidad del lipocromo amarillo varia según el sexo, igual que en los silvestres.
La dilución eumelánica en la cola afecta a las tres primeras timoneras de cada lado desde el inicio, llegando a ser visible solo hasta la mitad de cada pluma.
Existen mutaciones de canarios que interfieren sobre la eumelanina del ala, asemejando ser algo a lo que los genes del Jaspe hacen con el ala del canario. Una de ellas es la mutación Alas grises, que también diluye la eumelanina de las rémiges empujándola hacia fuera, lo que puede llevar a confusión. Sin embargo si comparamos un ala abierta de cada raza, podemos comprobar que en el canario Jaspe se empuja mucho más la eumelanina hacia la parte más distal de la pluma, dejándola reducida a un fino filo, dándole el aspecto conocido como borde de cuchillo. Aparte en el Alas grises el raquis aparece pigmentado y sin lipocromo amarillo, justo lo contrario que en el Jaspe. Otra raza que también reduce la eumelanina del ala es el subtipo Pastel, que presenta la oxidación del raquis y ausencia del lipocromo amarillo, amen de una dilución distinta completamente, lo que le da otra apariencia diferente a la que enseña el ala del Jaspe.
Hasta que no se descifre el genoma del canario y se demuestre lo contrario con la ayuda de la ciencia, nos encontramos que según las experiencias de la cría en aviarios donde se cultiva esta nueva variedad, genéticamente hablando, la mutación Jaspe simple dilución es autosómica (libre) y semidominante incompleta. Autosómica por hallarse en una de las treinta y nueve parejas de cromosomas homólogas (iguales), o sea que no está en el cromosoma sexual (ligada al sexo); y semidominante puesto que presentando dos alelos distintos (heterocigosis) no llega a dominar ninguno de los dos, ya que en la simple dilución nos encontramos que se diluye la eumelanina, tanto la negra como la bruna (marrón), sin eliminarla del todo, dejando la feomelanina y el lipocromo prácticamente intactos. Como vemos no se trata de una dominancia completa, es por esto que se denomina semidominancia incompleta
El patrón de vuelo, como es lógico al ir circunscrito al mismo gen que la dilución, hasta que no diga nadie otra cosa con pruebas en la mano, también posee ambas cualidades (autosómico y semidominante incompleta) más otra añadida de acumulación, de la que hay indicios gracias a la reproducción a gran escala. El factor acumulativo implica que de un ejemplar que manifiesta exceso de patrón se obtendrán descendientes que lo expresen aún más. Mientras que en aves que se quedan cortas a la hora de enseñar el patrón en su librea, su prole lo muestra todavía menos.
Una vez que conocemos esto, podemos trabajar artificialmente seleccionando individuos con exceso de patrón cruzándolos con otros con defecto. De este cruce se obtendrían todos los descendientes Jaspe, simple y doble dilución, con un patrón más ajustado a los cánones del estándar deseado que sus progenitores. Aunque lo ideal sería seleccionar los Jaspes con mejor patrón de vuelo, y cruzarlos con canarios típicos en clásico que nos daría Jaspe con buena oxidación, partes corneas incluidas, y contraste en el patrón.
Esto también ocurre en la familia de los fringílidos en la naturaleza. Dado que en libertad son las hembras las encargadas de seleccionar, según las características externas de los machos que las cortejan, a los que las incitan a dar más seguridad de destacar en belleza y salud a sus posibles hijos. Por lo tanto nos encontramos que las hembras de las aves son una de las herramientas que la selección natural tiene, puesto que estas se encargan de fijar las coloraciones externas en las especies salvajes.
Para concluir comentar que en ejemplares Jaspe en simple dilución, que es la única variedad reconocida hasta el momento en España, es donde se observa con mayor nitidez el patrón alar, puesto que el Jaspe doble dilución no es un pájaro que destaque por su patrón de vuelo, de hecho apenas se hace visible al no tener contraste con la oxidación de las rémiges secundarias, por la dilución homogénea de todo el fenotipo, que hace aflorar libremente el lipocromo de cada variedad.